domingo 14 de junio de 2009

Injerencia. ¿o costumbre?


Uno de los mayores errores en los que se podría incurrir en el análisis, sería el de atribuir a Evo Morales los problemas sociales del Perú. Con dramática historia, complejidades y rabias indígenas parecidas a las bolivianas, olvidos y desprecios que sirvieron de cuna a movimientos infames como Sendero Luminoso y que aparentaron la apertura de un paréntesis por la vía dictatorial y corrupta del dúo Fujimori-Montesinos (los tiranuelos nunca van solos), sería muy rara la ausencia de confrontación.
Pero también sería de una ingenuidad irresponsable pensar que las actuaciones del gobierno boliviano y muy específicamente las de Evo Morales, no son el ejercicio permanente de meter la nariz en otras tierras. Lo que tiene su lógica, a partir de la definición chavista de que las tareas de la supuesta liberación continental no reconocen fronteras. Lo malo de la diarrea verbal permanente e incurable del "Mussolini tropical", es que es muy contagiosa. Con un agravante serio: el presidente boliviano no tiene defensas, ni está vacunado contra ese tipo de diarrea.No sé si habrá explicación científica, pero hay enfermos que disfrutan sus males. El resultado es muy sencillo: el gusto de meterse en los asuntos de otros deja de ser una injerencia, para convertirse en una costumbre.
La antipatía personal que se tienen Evo Morales y Alan García es algo que les brota con una naturalidad extraordinaria. Ingrediente fantástico para esa ensalada de apariencia ideológica denominada "bolivariana", que permite, además, convertir a gobernantes como García y Uribe, en los monstruos perversos neoliberales y proimperialistas. Y en ese sentido, todo lo que se haga para debilitarlos seconvierte en una suerte de cruzada. Lo de los asilados y refugiados es un vulgar pretexto para pelear, porque si fuera cierto, el gobierno ya hubiera reclamado a Brasil, con más refugiados bolivianos en su territorio.
Y el tercer grave error que se podría cometer es el de ignorar la presencia de un tercero. La felicidad de Chile, en las actuales circunstancias llega a indescriptibles niveles orgásmicos. Y es que no le puede haber ido mejor con Bolivia. Ha hecho todo, absolutamente todo, para que el enemigo tradicional deBolivia, se convierta en su gran aliado y defensor. ¡sin dar absolutamente nada! Eso sí, grandes demostraciones de amor, previniendo cualquier posibilidad de embarazo. Qué tal será, que hasta han hecho que el comandante de su aristocrática Armada de Chile, se disfrace de Kallawaya y se haga fotografiar en el lago Titicaca remando en una balsa de Totora. Han hecho desfilar a tropas chilenas ante el monumento de Avaroa, y hasta el antipáticamente parco ex-Presidente y actual candidato Eduardo Frei, ha terminado citando a Evo Morales como referencia de la definición del conflicto que Chile sostiene con Perú. Sin olvidar -¡cómo olvidarlo!- el episodio del canciller Choquehuanca pidiéndole a Fidel Castro, ¡nada menos!, que no se meta en el tema del mar, porque era exclusivamente bilateral. ¿Cómo no van a tener razón los chilenos en disfrutar con auténticos gemidos de placer, semejante orgasmo internacional? Por lo demás, hace rato que la palabra "injerencia" ha sido borrada de los diccionarios bolivianos. Desde que Chávez decidió que éste es el corral de su casa y se encontró con una actitud de docilidad canina, ya está acostumbrado a meterse cuando quiere. Lo grave, lo alarmante y denigrante, es que los demás también nos estamos acostumbrando.
Cayetano Llobet

jueves 28 de mayo de 2009

Lobos hambrientos


Los dictadores bolivarianos son como los lobos hambrientos, que no buscan comida, sino poder. Su futuro está condenado al fracaso, porque al demostrar públicamente sus fallas mentales, ambición y su demagogia llena de estupideces, quedan mal frente al mundo civilizado e inclusive con los que cursaron algunos años en la escuela primaria.
Sus currículum y de los que los acompañan son pobres y en su desesperación para mantenerse en sus cargos no se dan cuenta que amenazando e insultando no merecen ser presidentes, ni siquiera lideres de más bajo nivel.
Por el fracaso de su proyecto gasífero con Lula, para justificar el préstamo de 4.3 billones de dólares obtenidos del Banco de Brasil, con la “garantía de sus reservas petroleras”, Chávez prometió no nacionalizar las empresas Brasileras que operan en Venezuela. Sin embargo expropió la siderúrgica argentina Techint y los medios de prensa de Argentina lo acusan por discriminar y atentar contra los intereses de los gauchos. Su disculpa que “lo dijo en broma” lo dejo peor que antes con ambos países.
El camaleón José Miguel Insulza tuvo también su revés, ya que su propuesta para que Cuba reintegre la OEA, no tuvo respaldo entre los países participantes y como todos sus protegidos bolivarianos, demostró que no se merece el cargo que tiene en esta organización. Fidel Castro lo conoce mejor, al afirmar que no le interesa participar en una organización de burócratas inservibles.
A Evo Morales no le va mejor, ya que la implementación del Padrón Biométrico está en problemas, por lo cual legalmente las próximas elecciones no podrán ser llevadas a cabo. Como se esperaba el atrevido masista Gustavo Torrico, develó el objetivo de su partido, manifestando que estas elecciones se llevaran a cabo con o sin el mencionado padrón.
En la visita que hizo Enrique Santos Presidente de la Sociedad Interamericana de Prensa a Evo Morales, dijo "que en ningún país del mundo puede haber auténtica democracia sin prensa libre". Sin embargo la SIP concluyó que existe un clima tensionado entre el gobierno y la prensa, el mismo que polariza las relaciones. Evo se defendió y trató de aparecer como víctima de la prensa nacional que lo acusa sin razones, pero hay que disculparlo, porque en su trayectoria nunca supo lo que son la libertad, ni la democracia.
Su honesto gobierno y su política transparente se desvirtuaron nuevamente, porque además de las corrupciones, contrabando y otros actos delictivos de sus más allegados colaboradores, ahora la Aduana Nacional anunció que procesará 143 funcionarios por corrupción, asimismo la Alcaldía del Alto despidió a 15 empleados por corruptos también. No hay duda que en este gobierno es imposible encontrar personas honestas.
El camionero Juan Ramón Quintana, además de contrabandista es ahora el portavoz oficial del gobierno y acusó a los Estados Unidos y a la Unión Europea de financiar con jugosas sumas de dinero a las campañas electorales de los opositores, si bien estos todavía no han decidido nada ni tienen candidato.
A las acusaciones de parte del servicio secreto de Israel, el Ministro Quintana, después de negar la existencia de uranio en Bolivia y hacer lo que el tan bien lo hace, o sea insultar a este país, resulta que existen yacimientos de este mineral en varias partes del Altiplano.
El convenio firmado por Evo Morales con un diplomático de Irán, es la prueba de estas intenciones terroristas, pero seguramente que el gobierno quería negociarlo para beneficiarse ellos mismos al venderlo a Irán, por esta razón lo tuvieron en secreto. El altamente capacitado cosmólogo David Choquehuanca, informó que pedirá explicaciones en una “nota verbal” o es nota o es verbal a Israel, pero se olvidó que por las órdenes de Chávez, Bolivia expulsó al embajador de este país y prácticamente rompió relaciones con Israel.
El alcalde sin miedo con una idea genial anunció que los puentes Trillizos de La Paz, tendrán cuatro carriles en lugar de los dos originalmente diseñados. Lo que la alcaldía decidió es disminuir el ancho de los carriles y dividir este puente en cuatro. Con la experiencia de los choques que ocurren diariamente en el país, este cambio hará que los choques frontales sean más frecuentes y que los vehículos caigan del puente, lo que será más dramático.
Para hablar de los avances económicos del gabinete, basta seguir las noticias de la FELCN. Nuevamente decomisaron un camión que provenía del Chapare, con casi media tonelada de pasta y cocaína pura. Al flaquear las exportaciones y las ventas del gas, no hay duda que el gobierno de Evo Morales y compañía, apostó a esta droga para pagar sus bonos y financiar su campaña electoral.
Alejo Veliz fue el más directo al rechazar lo afirmado por Isaac Avalos, en el sentido que Evo es el libertador del pueblo, indicando que es libertador del narcotráfico, la corrupción y de los loteadores, que divide al país y compra dirigentes campesinos. Denuncia también que el presidente escogió a Isaac Avalos para dignificar su figura política. Sin embargo cada día hay menos aduladores que le hagan este trabajo.
Roberto Gonzales Scott

domingo 17 de mayo de 2009

¿Qué Estado?



Es un desierto de institucionalidad. La Corte Suprema descabezada y casi el total de sus miembros sometidos a juicio. Ya no existe el Tribunal Constitucional y tampoco el Consejo de la Judicatura. El control legislativo está pactado. La Contraloría General ha sido entregada a un parlamentario del gobierno, la Constitución vigente no fue aprobada por la Asamblea Constituyente, el Presidente cuenta con seguridad y transporte extranjeros. ¿Alguien, en las actuales circunstancias, puede dudar de la realidad del proceso de desinstitucionalización del Estado?

Evo Morales está culminando, de manera impecable, el proceso de desmantelamiento que inició Banzer el 2000 y que continuaron con asombrosa estupidez y coherencia, Tuto Quiroga, Goni Sánchez de Lozada, y Carlos Mesa. Con distintos discursos y con disfraces ideológicos supuestamente diferentes, todos ellos han trabajado en el mismo sentido, cavando lo que ellos creyeron túnel y que, en realidad es un hueco sin salida.

Es posible que los “teóricos” del actual régimen sostengan que precisamente se trataba de desmantelar el Estado anterior, para dar lugar al nuevo. Y es aquí donde surge el problema básico del analfabetismo político: no tienen la menor idea de lo que es un proyecto, un modelo de Estado. Y no lo van a tener, porque ellos creen, están convencidos, de que ya lo tienen. No saben que el régimen del caudillo es sólo un sistema vertical de obediencia, de sumisión, de ausencia de crítica, de discusión y de dudas, basado en las órdenes, aquiescencias o autorizaciones del Jefe -perdón, ¡del Jefazo!-, sin límites y sin controles, con una legitimación plebiscitaria surgida del atraso, la ignorancia y la rabia secular. No es un modelo de Estado: es el ejercicio del poder en todas sus manifestaciones. Es tan arbitrario, que ni siquiera siente la necesidad de adaptar formas y actuaciones a su propia referencia constitucional. No hay modo de interpelarlo.

Las revoluciones de verdad tienen proyecto de Estado. Lo tuvieron los liberales a principios del siglo XX, lo tuvo el MNR en 1952. Que su proyecto razonablemente burgués no culminó en la consolidación del Estado Nacional, es otra cosa. Lo tuvo la revolución cubana. Que hoy estén fregados porque apenas les alcanza para comer, es indicativo del fracaso de su modelo de Estado, ¡pero tuvieron modelo! Y porque lo tuvieron, es que generaron una nueva institucionalidad. Aquí no hay nada, porque la única institución es el caudillo. Y se hace lo que Evo dice. En política exterior, él define, en su peculiar visión de la diplomacia, quién es el aliado y quién el adversario. Él define la política militar y la policial. El define, en política interna, quién es su enemigo: por eso la necesidad de recurrencia a las amenazas a su vida. Porque él es el conjunto de instituciones. Evo es el Estado. Es decir, ¡no hay Estado! Todas las referencias institucionales de una sociedad moderna desaparecen. Por eso la necesidad de acudir a un discurso arcaico, enaltecedor de pasados imaginarios. Mientras el progreso y la modernidad tocan otras puertas, Evo, con más terquedad que sus antecesores, sigue cavando el mismo hueco. Mientras más hondo cava, más feliz se muestra de su tarea, rodeado de aplaudidores y adulones. Nosotros, el país, cada vez más lejos de la luz, cada vez con menos aire que respirar. En la lista de cavadores, Evo está resultando, de lejos, el mejor. En Bolivia, no hay que preguntar por la existencia de Estado... ¡sino por la profundidad del agujero!


Cayetano Llobet

sábado 9 de mayo de 2009

El enemigo...


Se diseña el perfil, se dibuja una suerte de retrato hablado, se cargan las tintas, se le atribuye la autoría de todos los males, se congrega la opinión contra él, se hacen cruzadas, se organizan campañas, se preparan las condiciones para su aniquilación. Ése es el nudo de la política: la definición del enemigo.
Depende de la coyuntura y de las circunstancias. Si se acude a una sociedad que vive la sensación de haber sido históricamente humillada es más fácil. La necesidad de venganza se convierte en un ingrediente maravilloso para combatir al enemigo. Se lo puede pintar de rojo o de judío. En los 70, en América Latina –parte del mundo occidental y cristiano-, ser rojo equivalía al sello de la estrella de los judíos en Alemania. Las cosas van cambiando y, en esta misma América Latina, son los de rojo los que definen y dibujan al enemigo: la boina roja, la camisa roja, los ponchos rojos. Los otros, todos los que no están con ellos, son el enemigo. La definición es automática: si no estás con ellos, eres oligarca, terrateniente, mensajero del pasado, fascista, terrorista, separatista y, ¿por qué no?, agente de la CIA.
Hasta hace unos meses, en versión oficial del gobierno boliviano, el jefe de la conspiración contra Evo Morales, era el mismísimo embajador de los Estados Unidos. Philip Goldberg. Había sido entrenado en Kosovo para repetir la experiencia separatista en Bolivia, ¡ni más ni menos! El enemigo era el Imperio... ¡gran definición! Supuestamente, después de la aniquilación del enemigo –expulsión del embajador-, la conspiración, el separatismo y el Imperio estarían liquidados. Tanto, que en señal de sumisión y en reconocimiento de la derrota, el ex-Presidente de los Estados Unidos, James Carter, volvería a Bolivia una próxima vez, ¡a cosechar coca!Resulta que la conspiración no terminó. Y en medio de una comedia de locura -con locos de verdad, enfermos de sangre, aventura y figuración-, surge el nuevo enemigo en versión “croata-rumana-húngaro-irlandesa-camba”, magnicida y separatista. Más fácil para el gobierno, imposible. Con semejante libreto y tales protagonistas, la definición del enemigo es juego de niños.
Cierto, habrá que admitir que la dirección política regional de Santa Cruz, ha redactado el compendio más completo de errores, desatinos y chambonadas. Desde lo que nunca explicó: el mismo Rubén Costas, protagonista y firmante del acuerdo de seis departamentos para rechazar el referéndum revocatorio (24 de junio del 2008), es el firmante, ¡diez días después!, del acta de capitulación de Santa Cruz, en la mañana del 4 de julio, sellando la derrota de la oposición regional. Después de dos largas reuniones con Tuto Quiroga, en conferencia de prensa, anuncia la conformidad de Santa Cruz con el revocatorio, sin ninguna consulta con los otros prefectos. Pueden dar testimonio Manfred Reyes Villa en la soledad de su rechazo y Leopoldo Fernández, desde su celda en San Pedro. Hoy, y hay que decirlo con la mayor claridad, la dirigencia cruceña está pagando cara una factura que el gobierno tenía preparada. Dirigencia regional que, en sus diferentes versiones –cívica, política y cooperativista-, ofreció el perfil soñado para el que quiera definir a un enemigo.
Y lo más grave: siguen creyendo que es un problema regional. No se termina de asumir que la región es sólo una circunstancia aprovechable, pero momentánea. Porque la definición del gobierno es más radical, más simple y más jodida: todos los que no son ellos... ¡ése es el enemigo!
Cayetano Llobet

sábado 2 de mayo de 2009

Dudas...


Cuando sólo se tiene información oficial, está abierto el derecho a la desconfianza. Mucho más, si todo el asunto del supuesto terrorismo se inicia con la ejecución pura y simple de tres individuos, por parte de cuerpos especiales, y más grave aún, si su primera utilización es la del supuesto magnicidio.
Es perfectamente posible, probable y explicable, que a partir de coyunturas como las del año pasado, se hubieran organizado grupos y apoyos dispuestos a acciones armadas. Grupos que, por lo demás y como estamos viendo, han sido infiltrados y delatados. Pero la pregunta de fondo no tiene que ver con la existencia de esos grupos, ni la intención gubernamental parece ser la de su liquidación. De hecho el propio gobierno ha visto complaciente la formación y exhibición documental y fotográfica de otros grupos armados.
Las formas expuestas en la acción gubernamental tienen otro objetivo. La demostración de la existencia de fuerzas especiales, la indiscutible convicción de que tenían orden de matar, las aberrantes formas de detención y traslado de detenidos –maniatados y vendados con cinta adhesiva-, el aviso de existencia de agendas con nombres sospechosos, la amenaza de confiscación de bienes, el traslado de cientos de efectivos militares, tienen un objetivo un claro: ¡hay que meter miedo! Además, en este caso particular el mensaje tiene un destinatario muy preciso: Santa Cruz.Tampoco deja de llamar la atención el uso reiterado de las palabras grandotas: magnicidio, terrorismo y la amenaza de ser “inmisericordes” en el castigo. Y es ciertamente extraño, por lo menos, que lo haga gente -caso García Linera- que en su momento -y aunque no lo hubiera ejercitado físicamente- incorporó a su bagaje doctrinal y teórico el terrorismo como una forma de lucha. ¿Arrepentimiento, hipocresía? Porque estamos hablando de soga en casa del ahorcado...
No hay duda de que mientras estemos frente a una sola verdad, la oficial, estaremos también enfrentados a la posibilidad de que en cualquier esquina aparezcan las ya famosas vagonetas y el consiguiente traslado a La Paz. Daño innecesario que se le hace a una ciudad símbolo de integración y acogimiento, haciéndola aparecer como una obligada sede represiva. Y, desde luego, podrán actuar los encapuchados derribando puertas en las madrugadas. El fabuloso Winston Churchill comentaba que “la democracia es el sistema político en el que, cuando alguien llama a la puerta de calle a las seis de la mañana, se sabe que es el lechero”.El mensaje del miedo es eficaz. Todos los regímenes totalitarios han pasado por la misma experiencia: mientras más miedo generas, menos represión necesitas. No tienes que censurar, la gente se autocensura. No tienes que perseguir, la gente se escapa antes. No tienes que buscar, la gente se oculta. El miedo es más barato que la represión. Sólo tienes que tener un gran aparato mediático que esté machacando en el mensaje oficial, el único mensaje. Y, desde luego, la seguridad de que el conjunto de los ciudadanos no cuenta con las instancias para proteger la integridad de sus derechos. Si, además, cuentas con los grupos de choque que sirven para relevar al gobierno de la responsabilidad de la violencia, has logrado revivir las sociedades del temor. Son los lujos que pueden darse los gobiernos sin control. Suelen tener grandes apoyos populares y base plebiscitaria. En los diccionarios de política entran en la clasificación de “dictaduras”.
Cayetano Llobet

sábado 25 de abril de 2009

Hacia un estado forajido


Según John Rawls “Estados forajidos” son aquellos cuyos gobiernos estructuran decisiones internas y externas sin ninguna consideración por los derechos humanos, donde la juricidad es una ficción unilateral y en los que la articulación ética que brindan la moral y las leyes a sido substituida por un comportamiento propio de bandidos que son integrantes aventajados de una cínica puesta en escena donde todo se finge y en la que a todo se responde con dosis de histrionismo inverosímil.
Desde 1982 el terrorismo existió en hechos en el Chapare donde, hay que recordarlo, murieron policías y miembros del ejército en cientos de casos y en hechos esporádicos, ligados a seudo ejércitos rojos que causaron mas pena que zozobra aunque si muertos y destrozos de diversa consideración. En Octubre de 2003 se dieron los primeros casos de terrorismo comunicacional como recurso político y en algunos, como el que protagonizó un comunicador hoy en día “expulsado” del alto por los que contribuyó a gestar políticamente, se cometieron delitos como cuando se anunciaba por televisión con criminal irresponsabilidad, que militares chilenos dirigían a sus pares bolivianos.
La reciente masacre de tres personas en Santa Cruz, asesinadas en un hotel en calzoncillos, y la descardada y grotesca pajarota comunicacional puesta en escena para justificarla, no es más que las ultima de una serie de hechos que confirman la deliberada vocación terrorista y forajida de un gobierno entre cuyos miembros destaca un terrorista convicto como García linera que no solo nunca expresó remordimiento por los crímenes de los que se le acusa, incluyendo la muerte de personas y el robo de dinero a mano armada, sino que en el parlamento boliviano declaró, con la mirada sicótica que lo ha vuelto una celebridad, que “los terroristas de hoy son los héroes del mañana“.
Los descontrolados improperios del Presidente del Congreso a los propios parlamentarios así como las amenazas que siguieron a dirigentes políticos regionales y al Presidente de la Human Rights Foundation el reconocido analista Hugo Achá no son más que la lógica consecuencia de la implementación de una premeditada política de terror físico, comunicacional y político en la que es imprescindible generar la percepción de un “conflicto permanente que sirva de cortina de humo para la corrupción y de biombo para los desaciertos”.
En la abigarrada idiosincrasia política boliviana hay quienes están convencidos que gobernar consiste en implementar recursos para la maniobra política vil, consolidar engaños de tamaño cada vez mas descomunal e hilvanar con aires teatrales engañifa tras patraña, en una infinita sucesión de imposturas. Lo que resulta paradójico es que en pleno siglo 21, cuando a pesar de toda la letanía de denuestos que se hace al desarrollo económico, y cultural de estos últimos años, la sociedad boliviana intenta modernizarse, estos recursos sigan siendo utilizados con razonable eficiencia para tratar de disimular el hecho de que este es un gobierno de forajidos que explota exitosamente el cultivo de coca excedentaria, el contrabando, las coimas en los contratos, el tráfico de influencias, el nepotismo, la incapacidad y la total falta de gestión social y económica.

Luis Eduardo Siles Perez

jueves 23 de abril de 2009

La cuestión de la unidad

Desde el mismo momento en que Bolivia decidió constituirse en República, la cuestión de la Unidad Nacional estuvo en el tapete de los asuntos indefinidos. No sin razón, por eso el Mariscal Sucre pidió “otro premio a la Nación, el de no destruir la obra de mi creación, de conservar por entre todos los peligros la independencia de Bolivia…” No lo dijo sin que antes, le hirieran en el brazo, producto de una asonada, que tenía ligazones con los aprestos peruanos para anexar la nueva República al Perú.
La historia nos enseña que la fundación y constitución del nuevo Estado fue discutida y resuelta en medio de al menos tres propuestas o caminos a tomar: ¿Los departamentos del Alto Perú se unirán a la república Argentina, o se declararán separados? ¿El alto Perú quedará unido con la República Bajoperuana, o también se declararán separados? ¿Los departamentos del Alto Perú se erigirán en un Estado soberano e independiente de todas las naciones, tanto del Viejo como del Nuevo Mundo?
Charles Arnade en “La Dramática Insurgencia del Bolivia” nos hace este relato: “El proceso final del nacimiento de una nueva nación había comenzado y los miembros de la Asamblea estuvieron bien conscientes de la importancia de este momento. Aunque estos hombres que habían venido a debatir acerca del futuro de Charcas, con la excepción de uno o dos, no merecían este honor. Ellos eran oportunistas. Habían venido a la Sala de la Universidad para debatir su propio futuro personal con total desconsideración por el bienestar de Charcas y su pueblo”.
Juan Carlos Urenda en su libro “Autonomías Departamentales” cita a José Luis Roca y expresa que: “De acuerdo a los textos constitucionales bolivianos, la nuestra es una República unitaria, democrática y representativa. Pero en general, no hemos podido ser lo uno ni lo otro, ni lo tercero. Somos un Estado que vive una etapa de su proceso formativo, donde aún no se ha producido la sujeción completa a un poder legítimo y a unas reglas de juego constitucionales”.
En este contexto considero debemos preguntarnos si luego de la aprobación altiplánica de la nueva constitución, hemos logrado superar la traba histórica con la que nacimos a la vida republicana. O si con ella al fin tenemos “una sujeción completa a un poder legítimo y a unas reglas de juego institucionales”. Parece que la realidad nos dice que no.
En “El estado del Estado”, documento del PNUD, se confirma esta aseveración y define muy bien la intencionalidad política subyacente en la cuestión, de la pre-existencia de los indígenas originarios campesinos: “El primer tipo imaginario supone que existen identidades, compromiso y tradiciones sociales y étnicas “pre-existentes”, que no dan mucho campo para la deliberación, o negociación democrática. Bajo esa visión lo que está en juego es la hegemonía nacional de una facción “pre existente” sobre la otra. Esta lectura, cercana al esencialismo étnico y social en Occidente y Oriente, entre clases populares y clases altas, entre mestizos y pueblos indígenas, nace del “atrincheramiento” faccional y una vocación por el poder total.
¿Qué dice la nueva constitución? Artículo 2. Dada la existencia precolonial de las naciones y pueblos indígena originario campesinos y su dominio ancestral sobre sus territorios, se garantiza su libre determinación en el marco de la unidad del Estado, que consiste en su derecho a la autonomía, al autogobierno, a su cultura, al reconocimiento de sus instituciones y a la consolidación de sus entidades territoriales, conforme a esta Constitución y la ley. Estamos no cabe duda ante el esencialismo étnico y social, que busca la hegemonía el poder total. Y estamos ante un cuadro real de pre-eminencia social de una clase sobre las otras, que se expresa de manera rotunda en la nueva constitución. Un elemento central que define la cuestión de la unidad nacional. ¿Se puede tener -o pretender tener– unidad nacional, planteando la pre-eminencia social de las naciones aymaras y quechuas sobre el conjunto social restante? El pensamiento indigenista expresado por sus ideólogos nos dice que sólo habrá unidad nacional si esta pre-eminencia étnica se cumple.
¿Qué le queda al resto social no pre-existente?. ¿El sometimiento? ¿Y no es por tanto lícito, al menos cuestionarse, si bajo esta superestructura jurídica vale la pena continuar?

Dante N. Pino Archondo